Dios es humor

Amar es también reír

Tanto en la ligereza que nos lleva a reírnos de nosotros mismos como en la alegría, que no deja sitio alguno a la angustia, el humor es nuestro aliado indispensable en los combates de la vida.

El humor, es ir más allá de los esquemas establecidos

El hombre se ha creado una máscara de seriedad. No es más que una protección para hacerse respetar. Las personas demasiado serias tienen miedo a ser descubiertas, a dejarse sorprender. Se han encerrado en sus caparazones. Todos representamos un papel para intentar afrontar las dificultades de la vida.

Jesucristo no es un Cristo triste

«Para venir entre nosotros, Dios no se convirtió en una imagen, se hizo hombre.

En el Antiguo Testamento está escrito que el vino, la embriaguez, el baile, la alegría, formaban parte de la vida. Es Dios quién las ha creado. También Cristo, bailaba con sus amigos. Él bebió el vino de las bodas de Cana y de tantas otras. ¿Cómo queréis que Él no se haya reído con sus amigos, que no se haya ruborizado en determinadas situaciones cuando era adolescente? Él también conoció la angustia, las sensaciones de esa edad, la timidez. La risa le ayudó a superar todas estas cosas.»

Yvonne Trubert

Incluso para demostrar nuestra evolución espiritual, mostramos una rigidez, una manera de ser, a veces, dura e inquisidora. El humor es aceptar que representamos un papel, es saber reírnos de la estupidez de nuestras actitudes, de nuestras formas de pensar, de nosotros mismos. Al fin y al cabo, somos nosotros los cómicos de la historia.

El humor es un puente entre la vida física y la vida espiritual

Lo espiritual no puede separarse de lo temporal. En esta alianza, el humor ocupa un lugar primordial. En esta vida, no todo es de color de rosa, nuestros avances suponen a menudo unas luchas y unos esfuerzos constantes. ¿Por qué no conservar entonces el placer de la risa, de la alegría y de la sonrisa, precisamente para amainar el dolor de nuestra vida, fruto de viejas heridas, apenas cerradas, y de nuestros sufrimientos? La vida es mucho más simple de lo que creemos. El humor es liberador. Dios ama la alegría. El humor conlleva la alegría y la alegría conlleva el humor. El humor es la presencia de Cristo en nosotros, que nos hace reírnos de nuestros disgustos, de nuestros errores.

El humor es también un medio para comunicarnos

Si el amor es una fuerza, también lo es la risa. Cuando sabemos reír, cuando el ambiente se relaja, podemos comunicar un mensaje, pero si estamos muy serios, no comunicaremos nada. El humor permite la apertura del Espíritu. Es una ventana del alma. Hay que saber aprovecharlo al máximo.

El júbilo: una dimensión superior

La alegría pertenece a nuestra dimensión humana. El júbilo es una alegría permanente que no se expresa únicamente con palabras. Se siente. Es un estado, una comunicación con Él que nos ha creado. Cuando lo sentimos, somos capaces de superar nuestros propios miedos: miedo a hacer el ridículo, miedo a ser juzgado por los demás y entonces, eliminamos todo pensamiento negativo. La fiesta en nuestro día a día, no consiste en reírse de los demás, sino de situaciones que, al principio, pueden parecernos anacrónicas, en lugar de aburrirnos o de hacernos sentir culpables. Dejemos de ser pequeños de Espíritu. Ampliemos nuestros pensamientos y nuestros corazones. ¡Riámonos tanto de nuestras victorias como de nuestros fracasos!