Testimonio > Ser auténtico
Un medio ineludible para conocerse
«Esta exhortación, base del desarrollo del ser, apareció en el templo de Delfos hace veinticinco siglos pero sigue estando de actualidad para quien quiere transformarse y así transformar su mirada sobre la vida y sobre los demás. François nos cuenta como, al descubrirse a sí mismo, dejó de “salirse por la tangente”, o sea de huir de la realidad y dudar de sí mismo.
Invitación a la vida aportó una luz crística a mi vida: fue la irrupción de lo divino en lo cotidiano. Sólo tengo consciencia de ello por momentos, naturalmente. Si esta consciencia estuviera siempre presente, sería un santo, y mi vida dista mucho de serlo!
Obligado a ser verdadero
Invitación a la vida es un revelador que te permite conocerte a ti mismo. Siempre buscamos la forma de hacerlo evidentemente, pero en Invitación a la vida, uno no puede mentirse a sí mismo. Tenemos que ser verdaderos. Esto me conquistó desde el primer momento. Si es para seguir montándose una película … ¡mejor quitarse del medio! Pero con esta enseñanza y este enfoque crístico, a uno ya se le quitan las ganas de hacer teatro. El problema es que cuando uno es auténtico, es complicado que te acepten! La gente necesita verte a través de una imagen que, a menudo, dista de la realidad, pero que les conviene. La verdad del ser es a menudo muy distinta.
He descubierto que los demás me aman
También he descubierto que los demás me aman y, en Invitación a la vida, la gente te lo dice. En general, incluso si te quieren, la mayoría de la gente no te lo dicen. En Invitación a la vida, incluso si no te quieren, hacen un esfuerzo por quererte! No siempre es fácil: primero hay que amarse a sí mismo para poder amar a los demás. Te lo digo: IVI es un revelador; antes yo me hacía todo un teatro, ahora sé mucho mejor quien soy.
Ser libre, es ser fiel
Decir sí a Dios, es decir sí a la vida.
Ya no sabía realmente de donde vengo. Un día mi nieto me preguntó: ¿Dónde estaba yo antes de haber nacido? Le contesté que no lo sabía.¿Hacia donde voy? Es difícil decirlo… Sin duda hacia la aceptación de mí mismo, la aceptación de quien soy. Si yo me aceptara tal y como soy, aceptaría mi trabajo y todo el resto sin rechistar. Sí, voy hacia esto: conocerme. Siempre huí de la vida, de mí mismo, si quieres. Es la primera vez que me quedo tanto tiempo en un lugar... ¡Me gustaría ser infiel! Cuando uno es infiel, uno tiene la impresión de ser libre, pero en realidad, no, es todo lo contrario. Uno es más libre cuando es fiel, cuando uno sigue sus compromisos. Es una lucha de cada día, esta fidelidad, sobretodo cuando uno duda de sí mismo, como me ocurre a mí. Todos los días tengo la tentación de irme de Invitación a la vida, ya que esto me pone frente a mí mismo. Ya sabes, es difícil decir sí a Dios. Decir sí a Dios, es decir sí a la vida.
Una lucha constante para conocerse y superarse
IVI me molesta, en realidad, porque es una enseñanza que me pone frente a mi pereza natural. Esta pereza proviene para mí de una duda profunda y, por culpa de esta duda, me cuesta aceptar esta enseñanza. Al mismo tiempo, esto me obliga a superar esta duda, y por tanto a superarme. Ya lo he dicho, este camino es una lucha constante por conocerse y superarse. Por ello tiene mucho que ver conmigo.
|