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Aprender a amar a los demás, a la tierra y a uno mismo
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Los empresarios también tienen alma

Empresario desde hace 15 años, Marcos está casado y es padre de cinco hijos.


Cuando tomé el relevo de mi padre a la cabeza de la empresa familiar, fue más bien en contra de mi naturaleza. A pesar de no tener realmente el perfil del manager, seguro de sí mismo, extravertido y comunicativo, decidí aceptar y asumir este destino profesional que las tradiciones familiares y la educación recibida parecían haber programado: estudios escolares clásicos, luego estudios superiores acordes, periodos de aprendizaje y prácticas en todos los niveles de la empresa ..

Desmontar el mecanismo ilusorio del miedo

Tuve la suerte, el año siguiente a mi investidura como presidente de la sociedad, de encontrarme con personas de Invitación a la vida. Posteriormente con mi esposa decidimos entrar en un grupo de oraciones. Lo que más me marcó en estas primeras experiencias con Invitación a la vida, fue el bienestar y la tranquilidad que experimentaba. Padecía entonces espasmofilia desde hacía años y unas crisis de angustia terroríficas. Progresivamente todos estos dolorosos síntomas se fueron difuminando. Esta experiencia me ayudó a desmontar el mecanismo ilusorio del miedo y a descubrir lo que debía ser mi alma. Insisto en que “el alma” representaba el gran interrogante de mi vida. A pesar de la catequesis y de haber practicado la religión católica hasta los 18 años, nunca había realmente entendido lo que significaba la noción de alma.

La oración en medio de la tormenta profesional

La oración me aporta una tranquilidad tangible con respecto al stress y al peso de mis responsabilidades. Me permite verdaderamente regenerarme, tomar cierta distancia y sentirme más sereno frente a las situaciones difíciles y las decisiones a tomar. Me ocurre a menudo durante el día aislarme unos instantes para rezar y poder así volver a centrarme y entregar lo que tengo entre manos. A menudo estos instantes de oración me traen une nueva luz sobre un problema técnico o humano. Son como unos parapetos frente a la espiral del stress y el ritmo que me rodea.

En los negocios, sean cuales sean, la presión es enorme. Todo el mundo lucha por algo: su lugar, su situación financiera, su empresa… Es una competencia feroz, una carrera en la cual, muy a menudo, la gente se olvida de los valores o del respeto de los valores. Los comerciales van ahora disfrazados de “killers”. Está en el aire del tiempo: ¡ni fe ni ley! A toda costa hay que hundir o matar a los competidores. Esto no corresponde en absoluto a mi temperamento, no estoy hecho para este tipo de sistema. Entonces si no tuviera la oración, no podría aguantar, no podría ejercer este oficio.

La oración en el corazón de las relaciones humanas

Este camino espiritual me permite también estar mucho más a la escucha de mis colaboradores. En una PYME como la mía, que agrupa a 300 personas, la calidad de las relaciones humanas es esencial, así como la consciencia del trabajo bien hecho. El estado de espíritu del patrón tiene una verdadera resonancia sobre su empresa y su funcionamiento. Los empleados necesitan sentir la mirada del jefe de la empresa sobre lo que hacen y como lo hacen. Si padezco estrés, mis colaboradores lo sienten y toda la cadena está tocada, a la inversa, si estoy sereno y en paz, se benefician todos, empleados y clientes, y también los negocios. Y desde luego este estado de espíritu lo notan nuestros clientes que valoran nuestra forma de funcionar que califican de regular, estable y sobretodo recta.

Dejar a Dios administrar mi tiempo

Este camino de transformación me permite estar y evolucionar en un estado de confianza.

Pienso que si uno es justo en su trabajo, justo con la gente y si uno no intenta dominar a nadie por el poder o el orgullo de poseer siempre más, se recibe mucha ayuda del Cielo. Los acontecimientos se colocan como si existiera una orquestación divina de los encuentros, de los nuevos clientes, de las ideas... todo esto me da la impresión de que las cosas se hacen con naturalidad.

Anteriormente padecía un problema de gestión del tiempo. Me solicitan mucho solicitado y puedo afirmar ahora día hasta qué punto me ha ayudado también Invitación a la vida a enfocar mi planning de forma distinta. Las sobrecargas profesionales, asociadas a mis miedos, me impedían prever mi programa de trabajo a largo plazo. Lo gestionaba semana a semana. El miedo a afrontar la realidad me impedía verlo. Esto iba creando rápidamente una verdadera pesadilla pues se iban apilando las cosas en lugar de dejarlas tomar su sitio en el tiempo. Y a consecuencia de ello, sobrecarga de planning, cansancio, estrés y … culpabilidad. Un infierno. La oración me ayudó a clarificar todo esto!

Se reconoce el árbol a sus frutos

Mis colaboradores y el conjunto del personal están al corriente de mi compromiso con Invitación a la vida. Doy explicaciones sobre mis ausencias causadas por peregrinaciones y las responsabilidades que tengo en la asociación. Lo que les importa es que yo sea íntegro, justo y claro. Todo es una cuestión de relaciones humanas. Lo que yo vivo en mi empresa es como lo que se vive en una familia. Si hay escucha, respeto y rectitud, todo funciona. Si estuviera en una secta, no existiría esta calidad en el espíritu de la sociedad ni en su funcionamiento y los resultados no serían tan buenos! Se reconoce el árbol a sus frutos, ¿verdad?

Mi caminar espiritual me permite también tolerar mejor las diferencias: las diferencias de personalidad en mi empresa son a veces fuentes de dificultades. Pero la aceptación de estas diferencias se convierte en una riqueza que, de hecho, nos hace más creativos. Nuestras colecciones son cada vez más bellas y esta belleza les encanta a nuestros clientes. La belleza y la armonía reconfortan el alma … y el sector decoración de mi empresa se desarrolla cada vez más!