El paro

Trabajarse a uno mismo

Hace más de un año, quebró la empresa para la que estaba trabajando. Me gustaba bastante mi trabajo: desde hacía unos años, participaba en la creación de todo tipo de documentales. Orgullosa de trabajar para la televisión, presumía mucho delante de los demás. Luego, llegó el paro forzoso...

De repente, después de trabajar durante años sin cesar, vino la calma. Al principio me encontraba en estado de shock, pero rápidamente comprendí que tenía que existir un motivo para que todo esto hubiese ocurrido: las dificultades que encontramos en nuestro camino son unos factores de transformación que nos permiten cambiar de estado de espíritu.

Un año de búsqueda

Después de un tiempo de reflexión, comencé a escribir mis propias ideas, a profundizar en mi interior para conocer mis verdaderos deseos que, en realidad, mi antiguo trabajo no llegaba a colmar. Desde la adolescencia, soñaba con realizar documentales sobre la naturaleza, sobre la belleza del mundo... Así pues, me puse a contactar gente, a proponer mis ideas, mis servicios... Este período de búsqueda duró casi un año.
Durante todo ese tiempo, no experimenté ni un solo momento de angustia. A través de mi aceptación, creo yo, y con la ayuda diaria de la oración, me encontraba en un estado de gracia.

Volver a creer en mis sueños de vida, que había enterrado

Atreveos a desear lo que os gustaría vivir.

En realidad, fue un momento de depuración, porque el paro me hizo descubrir quiénes eran mis verdaderos amigos y me enseñó a distinguir entre lo esencial y lo superfluo. Ya no tenía medios para salir tanto ni para ir de tiendas: solo podía permitirme lo esencial. Me sentía cada vez más ligera y auténtica, de camino hacia la vida de mis sueños. «Atrévete a desear lo que te gustaría vivir», me decía Yvonne. Esta frase me ayudó a avanzar sin miedo. He aprendido de nuevo a creer en los sueños que había enterrado. A lo largo de ese año, encontré al hombre con el que hoy en día soy feliz, y sé que antes, no habría podido encontrarle. Recientemente, realicé un rodaje sobre la naturaleza, algo con lo que siempre había soñado. Allí viví unos momentos bellos y auténticos. ¡Me sentía, al fin, respetada y en el lugar que me correspondía!

Depurarse para llegar a la autenticidad

Doy gracias al Cielo por ese año de paro forzoso que me ayudó a encontrar mi verdad y que, hoy en día, me permite evolucionar en la vida con la que siempre soñé. Un año de renuncias, a la fuerza, para finalmente poder llegar a una autenticidad libre de engaños, de seducción... Simplemente ser y vivir los talentos que Dios me ha dado.