Itinerancia en Burkina Faso

Compartir

 Frente a la Catedral de Ouagadougou, en nuestro automóvil averiado, bajo el calor del mediodía, con las ventanas abiertas, con los vendedores de rosarios y de cuadros instalados a nuestro alrededor para vendernos sus trabajos. Rezábamos para hallar “una nueva actitud ante la materia – para poner El Espíritu en la materia – y conseguir compartir de otra manera”.

En vez de seguir insistiendo para vendernos sus artículos, los vendedores terminaron rezando en voz alta con nosotros, nos testimoniaron de sus sufrimientos, de sus miedos, de sus desesperanzas.  Varios jóvenes me dieron los nombres de enfermos cercanos o de familiares para que rezásemos por ellos.  Les enseñamos cómo le pedimos a Dios para recibir sus gracias.  ¡Uno de ellos se fue con mi rosario que apretaba contra su pecho como si fuese un gran tesoro!  Era conmovedor.   Aprendí mucho, a mí que me costaba tanto dirigirme a un mendigo…

Marie-Thérèse, abril 2009