Home de Invitación a la vida Aprender a amar a los demás, a la tierra y a uno mismo
Aprender a amar a los demás, a la tierra y a uno mismo
10 invitation à la vie

¿ Somos acaso todos unos prisioneros? ¿Podemos alcanzar la paz interior? Ayudar a nuestros hijos frente a las drogas ¿Por qué trabajamos? Dios es humor ¿Sabemos amar a nuestro cónyuge? ¿ Por qué rezar? Ser o tener Otra mirada sobre nuestro cuerpo

Lire les témoignages

El paro:
Trabajar sobre uno mismo
Empresa:
Los empresarios también tienen alma

Ser o tener

La corrupción

Cuando se habla de corrupción se piensa inmediatamente en prácticas deshonestas con el dinero. Existen ciertamente. Pero el verdadero peligro, es la corrupción del ser.

La corrupción del espíritu

La corrupción evoca los sobornos, las multas que se hacen desaparecer, los “negocios”… La verdadera corrupción se ha construido sobre unas bases mucho más profundas. Se halla principalmente en el espíritu del hombre, se infiltró en su corazón, para que su vida entera quedara reducida a una combinación para ganar dinero o dominar. En cuanto uno quiere probar su superioridad y desaparecido el respeto de uno mismo y del otro, existe corrupción.

La corrupción es también la separación en castas
Al cortarnos unos de otros por el rango social, abandonamos una calidad esencial del hombre: la fraternidad.

Cristo nos advirtió contra todos los núcleos de la sociedad: los mercantes del templo, los fariseos y su concepto moral que El molestaba. Y hoy día hemos vuelto a crear todo este mundo y somos orgullosos y felices de ser parte de estas castas! Se han creado sociedades para que las castas no se frecuenten entre ellas, para mantener la fragilidad de los pueblos y todo el clima de las guerras. Y así el burgués no se habla con el comerciante, y el notable evita comunicarse con el obrero, etc.. Se han separado a todos los hombres por capas sociales, como si existieran inferiores y superiores. Pero si queremos que nuestra Tierra viva, los humanos deben, como mínimo, conocerse y fraternizar”.
Yvonne Trubert

El abandono de la dignidad

La corrupción comienza desde el momento en que se encadena al hombre. Y el primer vasallaje se da cuando el hombre pierde su dignidad. Resulta dramático que, teniendo dinero, pueda uno comprar las conciencias. Esto significa que ya nada tiene un valor en sí y que el sentido de las responsabilidades familiares, sociales o espirituales ha desaparecido. Cuando ya sólo queda el dinero para sentirse existir, es que hemos construido una muralla contra los demás y contra la esencia misma de lo que somos. ¿Esto es vivir en una sociedad evolucionada o liberada?

“Tener éxito” ..¿qué es?

¿Quién no tiene ganas de tener éxito? Si no lo consigues, se te considera como un fracasado. Por lo tanto hay que tener éxito y para ello somos capaces de hacer cualquier cosa y para subir un poco más en la escala del éxito, se hacen chanchullos, se manipula la consciencia … Así es como, sin darse cuenta de la manipulación, los hombres van subiendo y, una vez en la cumbre, se dan cuenta del vacío, del agujero, de la ausencia de amistad. Empieza entonces el malestar. Uno quisiera volverse atrás. Llega la depresión, se crea una enfermedad y se queda uno sorprendido cuando se ve en un hospital. Sin embargo habíamos creído tener una vida llena de éxitos.…

Reaprender a vivir

No se trata de dejar de ganar dinero. Esto no es posible. La vida tiene que perpetuarse. Simplemente, esto no puede hacerse en detrimento del ser. Al hombre se le ha enseñado a defenderse, luchar, pelear, ascender en la escala social, pero nunca a vivir. Sin embargo desde la primera infancia, por no decir desde la gestación, el niño es receptivo a todo. Siento, ve y lo oye todo. Si en lugar de criarle en una estructura donde la mayoría de las personas sólo trabajan por dinero, se le hace vivir en una estructura de amor, se enriquecerá y sólo querrá alcanzar su plenitud de persona. Es por esto que el núcleo familiar es fundamental. Es una cuestión de vida o de muerte para nuestra sociedad .. En las sociedades futuras “hacer fortuna” ya no significará nada. El hombre ya no fundamentará más sus acciones y su pensamiento en un sistema del dinero que no es más que un engaño y una ilusión, sino que lo hará en un sistema de amor y de comprensión mutua. La sociedad futura sólo es posible si reaprendemos a vivir.