Home de Invitación a la vida Aprender a amar a los demás, a la tierra y a uno mismo
Aprender a amar a los demás, a la tierra y a uno mismo
La Asociación Invitación a la vida (IVI)

¿Cómo nació Invitación a la vida? El mensaje ¿A quien se dirige IVI? Lo que hacemos en Invitación a la vida Su proyección en el mundo

El mensaje


¿Cuál es el mensaje de IVI? Es el de Cristo. Un mensaje de amor, de paz, de vida. Es una Invitación a la vida en toda su plenitud, en armonía con uno mismo y con los demás. Sin embargo este mensaje no se dirige únicamente a los cristianos. Va dirigido a todos, creyentes o no, sea cual sea su confesión. En efecto no se necesita ningún pasaporte espiritual para vivificar ese don que existe en cada uno de nosotros: el amor. Ahí está todo el aprendizaje y toda la aventura que se va a vivir en los grupos, ayudados por la oración.

Descubrir la oración

Cada uno en este mundo vive por debajo de su potencial si no se vincula con Dios

El vínculo infalible que tiene la ventaja de poder practicarse cotidianamente, en cualquier lugar, es la oración. La oración, es el privilegio de comunicar con Dios sin intermediario, confiar todo a este Padre que ama sin restricción, si bien tiene que llegar a ser una experiencia tangible percibida inmediatamente en su ser. Y esto es lo que descubrimos en Invitación a la vida.

Aprender a cambiar su mirada

Esto empieza por amarse a uno mismo y aprender a perdonar.

Esta reconciliación profunda es el sésamo que permite saborear la alegría de vivir. Es una liberación que permite ya no ver en el otro un eventual agresor, sino un ser necesitado, en demanda. Al igual que nosotros, necesita que se le ame y que se le escuche. Y cambiar de mirada, sin duda alguna nos lleva a dar un sentido nuevo a nuestra existencia, “La felicidad, es abrir su corazón a los demás” dice Yvonne Trubert.

Perder los miedos

Muchos de nuestros males se producen en cuando intentamos protegernos del resto del mundo.

Creemos hacernos un bien, pero en realidad nos alejamos del movimiento de la vida. A fuerza de acurrucamos en el confort de nuestro caparazón, el alma se marchita por estar privada de ese amor que nos hace vivir. Abandonar los miedos es precisamente la forma de ir hacia delante. Ir hacia delante e ir hacia el otro en plena confianza.