¿Invitación a la vida es una secta?

Ante todo, IVI es un movimiento totalmente independiente. Esta independencia es lo que le permite acoger a todos los hombres y todas las mujeres que así lo desean, sin restricciones. Desgraciadamente, en algunos países, cualquier movimiento de carácter espiritual o religioso que no esté afiliado a una religión establecida, es sospechoso a priori de ser una secta, si bien este término no tiene ninguna definición jurídica.

Digámoslo de una forma clara: IVI no es una secta y en particular por dos motivos principales: su transparencia y la libertad de sus miembros.

La transparencia: queda patente en su estatuto de Asociación Civil fundada por Yvonne Trubert, dirigida por un Consejo que es elegido democráticamente por todos los miembros, por un período de tres años. Este consejo electo, da cuenta de su trabajo tanto a nivel moral como económico, en una Asamblea General que se celebra anualmente. La transparencia queda también reflejada en el pago de una cuota que posibilita el acceso a todas las actividades de la asociación.

La libertad: la que disfruta cada uno de sus miembros para pertenecer a la religión, familia política, ideológica o cultural de su elección; la libertad para compartir su vida con la persona de su elección. Además, la libertad para elegir para sus hijos el sistema educativo que más les convenga; esta libertad también implica ejercer el trabajo que uno ha elegido sin tener que abonar ningún porcentaje. Y también la libertad para abandonar la asociación cuando uno así lo desee, sin ningún tipo de presión. Cientos de adherentes han abandonado libremente IVI desde su creación en 1983. En IVI, cada uno es enteramente libre de elegir lo que desee.